Bar de toda la vida en la zona de Nervión. Es de esos locales que parece que resisten el paso del tiempo. Decoración, ambiente y trato de otros tiempos pasados. ¿Mejores? Quizás sí.
Dispone de un salón interior y mesas en la calle. Carta tradicional. Tapas de siempre. Si funciona, ¿por qué cambiarlo? Embutidos, riñones al Jerez, albóndigas, sangre encebollada, carnes, algo de pescado… lo bueno, vamos. Lo que le gusta a la gente. Especialistas también en desayunos. Por las mañanas casi siempre está lleno.
El precio es normal y los camareros son simpáticos y atentos. Venden jamones y embutidos por encargo. Y los venden ya cortados si es necesario.
Clasificación de la experiencia: buena. Bar de toda la vida. Que no se pierdan nunca, por favor.



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